El pocillo de café sobre la mesa de chapa

Vacío de café frío bebido de apuro sin saber para qué

 

Un mantel que guarda los secretos de princesas y poetas

En manchas imborrables de falsas promesas

 

Ante los relámpagos el ruido de los truenos

Y las primeras gotas algo groseras que caen

Alguien escribe sobre una hoja blanca

 

Sin detenerse ni levantar la vista

El pulso y su mano aguardan finalice la idea

Tantos autores influyen en la elección

De una obra de una forma de un prototipo

 

Su intuición le permite desarrollar los dolores

Y de su mente esos puñales que nunca serán extraídos

Nuevas enfermedades creadas impunemente

Nuevas necesidades de extraños medicamentos

 

El negocio de la muerte se acrecienta

El doctor muerte tiene más vigencia y se acredita

La gente lo venera lo busca lo autoriza

El dolor no se soporta, el cóctel no basta

 

La lluvia cesó las gotas de sudor sobre la hoja

Inhiben la escritura piensa y descansa la mano

Trabaja su cerebro en el espacio, nunca en el plano

Y el mundo continua su giro quizás algo frenado, torcido su eje

 

Provoca tantas irregularidades tantas histerias

Todos los cambios algunas maldades

Alteraciones sistemáticas de conductas

Más suicidios de prostitutas ignoradas

 

Bosques quemados y entre los troncos

Humeantes, las flores aparecen siempre aparecen

Y mientras ello ocurra viviremos

Y él seguirá escribiendo y su perro a sus pies

 

Dependiendo de las flores agrestes

Igual que todos nosotros

 

Sigue leyendo a Oscar Alberto Marchesin