Soy un grávido platón con sopa, frío y a la luz meridiana
ruedo bajo los ámbitos reflejando el paisaje
y en el hondo murmullo de mi audaz oleaje
se oye la voz solemne de la selva lejana, caldo, fideos pasados

Flota el sol entre el nimbo de mi espuma liviana
y peinando en los vientos el sonoro plumaje
en las tardes un águila triunfadora y salvaje
vuela sobre mis tumbos encendidos en grana

Absorve mi sopa, me come irreverente, sin permiso alguno
él solo observa y no puede más

Turbio de pesadumbre ancho, proundo y promiscuo
al pasar ante el monte que en las nubes descuella
con mi trueno espumante, sus contornos inundo

Y después, remansado bajo plácidas frondas
purifico mis aguas esperando una estrella
que vendrá de los cielos a bogar en mis ondas…