Caminarémos atravesando el silencioso pueblo

con los piés mojados por las aguas del diluvio

con las manos en las nubes de la lluvia

con los ojos en el tiempo del pasado

Marcharán inadecuados, con la mente en el fuego

de las balas, con la muerte en la punta de los dedos cada uno

con el miedo flaco que genera el silencio

Cuando el rugido se interrumpa

la pobre tierra de América Central desgastada

desganada hasta el agua, devastada, látigos mojados

zapatos de terciopelo entre la piel, el polvo y el viento de las olas

Marcaharán inadecuados, cuando el rugido se interrumpa

ellos han soñado con las casas de vidrio, ellos han aguardado

que los árboles caminen, ellos han mirado por las ventanas

del universo, el milagro suplicante, heridos de muerte gimientes

América Central es un agujero rodeado, ellos han aprendido

la importancia del vacío que rodea el agujero, separado

de su entorno inconsistente inconsciente, el vacío es la realidad

del gran misterio, aplastante, América Central es el milagro

que nace del vacio

Es ese pueblo tranquilo y casi o muerto sin una gente sin un homo

es la casa de vidrio tan vana, son los árboles andantes de raices nuevas

que dentro del nuevo órden ocupan el mundo

son la ventana al nuevo universo

Un agujero sin consistencia es la muerte indefinida

limitada por el diluvio universal que le da mayor vida y sin cuentos nefastos

entre nubes y tiempo por comenzar

Sigue leyendo a Óscar Alberto Marchesin