Mi morrocoyo duerme con el cuello estirado
confiado y pensando en la paz
deja al libre albedrio del homo su vida
mientras que el periodista está explicando
un blanco disparó desde una vantana yanqui
más de cincuenta disparos sobre el público
de un recital musical y murieron cuarenta y ocho
destrozadas las cabezas, escuchó mi morrocoyo

Perdón, no quiero inmiscuirme
aunque mi esfuerzo por entender y aceptar
supera mis posibilidades mentales y cuestiono, pregunto:
cuántos mundos existen en este pantano de tierra
uno para cada tipo de vida o uno por cada género
uno para caparazón negro otro para blanco
es uno para cada color
el blanco llevando el collar de oro
cada religión es una secta miserable apócrifa
aunque todos somos lo mismo habiendo aparecido
del mismo fenómeno de un ilusionista, la química o física

Muchos caen sin ser derrotados y caminan nuevamente
la hermandad es imposible alcanzar
intento reiterando nuevamente
mi deseo es entender
al ingresar al cajón final nada ya te interesará
si te aplasto una u otra secta de blancos, negros
habiendo solicitado un órgano para seguir viviendo
no aceptarás el órgano de un negro o blanco
todavía harás la diferencia entre blanco y negro
o un corazón de color será elegido

Nadie ordenó la hermandad de vidas
todas las vidas son la misma y única
yo morrocoyo no soy quién para pisar una hormiga…

 

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