El pasado 12 de octubre, se conmemoró el Descubrimiento de América, por Cristóbal Colón en el año 1492. Con él se abre uno de los más complejos capítulos de la historia universal. Involucra a la naciente sociedad moderna europea y sus viajes de exploración, a las civilizaciones originarias de América, y el inicio de un imperio colonial que duraría siglos. Y -en medio de todo esto- un navegante con un proyecto arriesgado y un destino que nadie hubiera previsto: el descubrimiento de un nuevo continente.

Al margen de la conquista de los territorios de América, cabe añadir que la llegada de europeos  supuso además un colapso demográfico de la población indígena, debido principalmente a los genocidios indiscriminados, o la llegada de enfermedades epidémicas ante las que los indígenas carecían de defensas biológicas.

Muchos hablan de los beneficios que trajo descubrir América, por los minerales, las plantaciones, sin dejar de lado la riqueza cultural que aunque explotaron, a más no poder, lo que más aceptaron y esperaban con ganas las diferentes poblaciones, de la vuelta de los viajes comerciales a América, eran la cantidad de alimentos, no conocidos por ellos y que conquistaron sus estómagos, tras las diferentes expediciones que se realizaron.

Los productos que salieron a España:

Sin duda los alimentos más populares, fueron frutas y verduras, que aún nos seguimos preguntando cómo llegaban en buen estado tras cruzar el océano, pero se ve que muchas civilizaciones aceptaron esos alimentos y los hicieron base de su alimentación.

Los tomates y los pimientos que llegaron del nuevo continente, fueron la base de que España y la costa de Europa, comenzara la dieta mediterránea con alimentos ricos en antioxidantes y vitamina C. Las alubias, el maíz, los frijoles y las papas, aparecieron para evolucionar en las cocinas y crear guisos, especialmente en la cocina española. Y no sólo la cocina, sino que gracias a la papa, un alimento denso y con muchos nutrientes, salvó a muchas civilizaciones en épocas de hambrunas, en la zona centroeuropea.

Los alimentos más exóticos, sin duda, fueron el maíz y el aguacate. También llegó el pavo, como fuente cárnica, los productos de la tierra, especialmente del aguacate, es cultivado en grandes cantidades para el consumo diario.

Y como estrella de los productos exportados de América a España, fue el cacao. Que se convirtió en una delicatesen al que pocas personas podían acceder. Se movía más que nada entre las altas esferas de la nobleza, que compartían ese fruto para el deleite.

Los que llegaron de España:

Por supuesto, aunque España disfrutara mucho de sus comienzos con la dieta mediterránea, de sus aguacates, de su pavo y se volvían locos con el cacao, España también respondió de manera positiva en cuanto a la alimentación porque decidieron enviar a América productos propios de la tierra y que actualmente son la base de su alimentación.

Acogimos con los brazos abiertos a las fuentes cárnicas como el cerdo, la vaca y el pollo, que es la base de muchos platos y el trigo y el arroz, que siempre están en los platos, como fueron exportados desde España hacia el nuevo continente. La caña de azúcar tuvo un rápido rendimiento en el caribe y Centroamérica. El café se implantó con éxito en américa siendo su origen africano y el Asia Menor.

Exportaron frutas como las naranjas, las manzanas y las uvas que tanto gustan en el terreno peruano y enviaron miel, que actualmente, también es la base de muchos de sus dulces, porque endulzan con eso. Pero lo que más destacó fue el plátano que fue exportado desde las islas Canarias hacia América, para ser una fruta de lo más socorrida en platos dulces y salados.

 

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