Para las generaciones de los años pasados, el siglo XX estuvo marcado por toda clase de notables sucesos, como las guerras mundiales, la aparición del avión, el automóvil, el lapicero, la llegada a la luna, la radiodifusión, la televisión, el casete, el CD, en fin, el siglo de los inventos y desarrollos en todos los campos, completando este siglo con  la maravilla del internet, el celular y la más desarrollada tecnología.

Lo que no avanzó fue la educación en casa y en las escuelas.

La Educación En El Rechazo

La Educación En El Rechazo

Nos educaron para  rechazar a los ateos, como personas sin Dios ni ley, a los católicos muy practicantes,  a los comunistas, personas conflictivas que no trabajan y rechazan la propiedad, a los negros afro descendientes, que tampoco trabajan y son amigos de lo ajeno, a los gay, como personas raras diferentes y portadoras de la enfermedad homosexual. Nos educaron contra todo, contra algo, contra alguien. Los del norte contra los del sur, del sur contra los del norte, los de un equipo de fútbol contra otro, a hacerle bulling a quien no es muy pilo, siempre a la defensiva, contra los judíos, contra los musulmanes terroristas, contra los guerrilleros.

Esto llevó a que en las familias el varoncito era más macho si trataba mal a la mujer, debía ser machista y clasista. En Latinoamérica la ofensa más recurrente era decirle a otro indio, quien no tenía alcurnia española o europea, era mucho indio o lobo. La cultura de mirar por encima del hombro, y tengo la razón, yo soy el centro del mundo, era la norma.

La moda y la publicidad cultivan el odio y la envidia, lucir ciertos artículos da estatus, quien no, es marginado y discriminado.

Son más de tres generaciones afectadas con esta educación del rechazo. Por fortuna, en la medida de la renovación generacional, de la educación más igualitaria, de la globalización, estos fenómenos se han reducido. Nuestros jóvenes son más tolerantes, aman la gente de color como congéneres normales, aceptan a los homosexuales y están  de acuerdo con el matrimonio del mismo sexo y la adopción.

Por fortuna vemos que las nuevas generaciones vienen con el chip de la aceptación, que todos somos iguales, que la educación es para todos y que los méritos personales harán cumplir los sueños.

“Lo que no avanzó fue la educación en casa y en las escuelas.”

Pero aún existe la discriminación social, racial y económica, que se acentúa con la permanente inmigración de gentes en todas partes del mundo, producto de las guerras, los regímenes autoritarios y dictatoriales y las crisis económicas.

Lo que sí debemos rechazar es la violencia contra la mujer, contra los niños, contra las violaciones indiscriminadas, contra el aborto, contra la mala educación, la insolidaridad, el abuso y abandono de los adultos mayores, y en fin contra todo lo que vaya en contra de la dignidad de la sociedad, de hombres, mujeres y niños.

 

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