Hay dos clases de monopolios a cual más dañino para el desarrollo de un país. Primero el de una sola industria o comercio y segundo el que poco a poco va absorbiendo todas las actividades productivas de la industria y el comercio que se encuentran a su alrededor, impidiendo el desarrollo de los pequeños industriales y comerciantes que con grandes esfuerzos pretenden salir adelante con su negocio; este tipo de monopolio hace que el rico sea cada día más rico y el pobre más pobre.

Actualmente, Colombia sufre una huelga de pilotos de la aerolínea nacional Avianca, que ha sido declarada ilegal, por considerarse un servicio público esencial. A pesar de esto, el país está sufriendo un enorme perjuicio en el orden comercial, de turismo, de conectividad y demás. Avianca controla más del 90% de las rutas nacionales y más del 45 % de las internacionales a Estados Unidos y Europa.

Esta circunstancia nos muestra una vez más las consecuencias del monopolio que ejercen en Colombia las más importantes industrias.

Hay dos clases de monopolios a cual más dañinos para el desarrollo de un país

Los Monopolios, Un Cáncer Económico

La cervecera, por ejemplo, el Grupo Santo Domingo, que en el pasado controlaba Cervecería Águila de la costa, poco a poco se hizo a Babaría, a las más variadas marcas competitivas y artesanales, luego vende a la Británica  SABMiller, que hace parte del grupo AB InBEV, controlando el 90% del mercado Colombiano y mundial. Así mismo controlan todos los insumos que requiere la cerveza.

En el sector de la banca, el grupo AVAL  de Luis Carlos Sarmiento controla el 35 % de la Banca nacional y sector financiero, con una presencia mayoritaria en Centroamérica, con el Grupo Bancolombia y Colpatria, ScotiaBank, mantienen el porcentaje de intermediación más alto del mundo: 12 % anual.

El sector de las bebidas, colas, rojas, aguas, jugos, el Grupo de Carlos Ardila controla con Postobon el 80% de ese mercado, jugando Coca-Cola su propia participación importante en colas y aguas.

Así podríamos interminablemente de enumerar los monopolios permitidos en otros sectores como el de la salud con el incontrolable descontrol de los precios de los medicamentos de enfermedades catastróficas con 5  laboratorios extranjeros. Ni hablar del sector energético, de carbón, petróleo e insumos agropecuarios.

“…este tipo de monopolio hace que el rico sea cada día más rico y el pobre más pobre.”

Y de postre, las autoridades de Industria y Comercio, han detectado la formación de Carteles para unificar precios y saquear al consumidor. Es el caso de los pañales y el papel con Kimberly Clark, Familia y Tecnoquímicas y últimamente el Cemento con Cemex, Holcim y Cementos Argos. Aun no se calcula su incidencia en el costo de la vivienda y otras construcciones, al aumentar en un 30% el valor de este material, ni hablar del  Cartel del Azúcar, de la Vigilancia privada, del sector ganadero, en las subastas de ganado. Sobre esto ya los entes de control, están actuando.

No es consuelo, pero recordemos la sanción de más de 400 millones de euros impuesta al cartel de las salchichas en Alemania, hace 6 meses.

A estas alturas, es muy difícil encontrar actividades económicas en Colombia donde opere la libre competencia. Es muy difícil la situación del pequeño empresario defenderse de tal agresión de mercado. Solo queda la voluntad de los emprendedores y de las regulaciones de mercado que el estado está en la obligación de establecer y hacer cumplir. De lo contrario, seguirán en aumento estas prácticas y el chantaje con las huelgas y los paros, que se harán inevitables al no tener alternativas de consumo y producción.

Sigue leyendo a Oscar Delgado