Por sexto año consecutivo, Melbourne ha sido elegida como la ciudad más habitable del mundo, según un ránking elaborado por la Unidad de Inteligencia Financiera.

El sondeo se hizo sobre 140 ciudades del mundo y se les aplicó una nota de 1 a 100 en criterios que van desde una ciudad intolerable para vivir hasta ideal y también basándose en ciudades donde la gente quisiera vivir o visitar.

La ciudad australiana recibió puntuación muy alta en cuanto a su sistema de salud público, educación, infraestructura y un 100, la nota máxima, en cultura y medioambiente.

La ciudad que quedó en segundo lugar fue Viena, capital de Austria y la primera ciudad europea del ránking, la cual se quedó tan solo a 0.1 de arrebatarle el puesto a Melbourne.

Si repasamos la lista, llama la atención que además de la ganadora, otras ciudades del país austral como Adelaida y Sídney entraron en la lista.

Otro país que tiene bastante representación en el ránking es Canadá, con Vancouver y Calgary en el tercer y cuarto puesto respectivamente. Y es que Canadá siempre aparece en la mayoría de listas como unos de los mejores países para vivir, a pesar de su clima extremo en invierno.

En el lado negativo, el reporte aclara también qué ciudades han decaído en nivel de calidad y ahora son menos habitables y son las que se sitúan en la zona del norte de África y Oriente Medio.

Los conflictos bélicos y el terrorismo de ISIS podrán ser causas de este declive según aporta el informe. Tripoli, Libia o Damasco, la capital de Siria, serían ejemplos de ciudades que han decaído en la lista.

A la hora de elaborar listas de calidad de vida, cada uno tiene sus estándares y su opinión, cada persona tiene unas preferencias y unas prioridades en lo que considera que es óptimo para vivir. Podremos no vivir en Melbourne, pero lo importante es saber si en la ciudad que hemos escogido estamos a gusto y nos sentimos felices.

Hay ciudades que sin ser de las más ricas o las más habitables, son estupendas para vivir, basta encontrarles aquel encanto, aquello que las hace observar con una mirada distinta a la de un turista.

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