El gen LRRTM-1 es quien determinó naciera zurdo. Él modifica la asimetría en mi cerebro. Esto produce una inversión en la dominancia física de mis extremidades. Escribo con la izquierda. Pateo el balón con la furia de la zurdes. Siempre he tenido muchas preguntas sobre la zurdería, empero me doy cuenta de algo: la creatividad es una ola incesante, es torrente ineludible que surge del hemisferio derecho del cerebro y arremolina al zurdo en historias, lo funde en ellas. Un hilo dorado brota en el viento.

 

Es la imaginación quien se desnuda en las venas de las reliquias y los mitos. Se sueñan las historias y se amanece con la certidumbre de que algo está cambiando por dentro, se imanta una luz amarilla a los costados de las sienes y abre constelaciones de huidizos pasajes, brillos, reverberaciones en lontananza. Voy hacia adentro, hacia el hades o al paraíso que nos alimenta y nos cubre con manos protectoras, numen invisible.

 

Se tienen ventajas y desventajas al ser zurdo. Cuando pienso en las ventajas, me gusta lidiar con la idea de literatura como boxeo. Un peleador zurdo siempre tendrá ventaja contra su oponente derecho. Ve perspectivas que el derecho ni siquiera intuye y, ¡zaz!, viene el gancho al hígado, inesperado, el punch, el Knock-Out de las letras zurdas que, muy conscientes de su condición genética, se reproducen y crean ficciones siniestras, estructuras, apuntes de personajes, cambios en ellos, inquietudes e infinitas vertientes.

 

Escribo desde los efectos de la zurdería y, en su curso, penetro en las imágenes de cyborgs incendiándose en la ennegrecida pantalla. Cerrojos pulverizados en las grietas de la noche. Hijos del viento acuden a mis oídos y desdoblan alegorías.

 

El gen LRRMT1 me determina y conduce a perspectivas intensas. Siento y veo los universos paralelos, fuego en espiral emana de mi encendedor. Chispas azules adentro de mis ojos interpretan los días y las noches. Luego, se desdoblan y crean novelas, cuentos, obras de teatro, poemas y ensayos, pinturas y dibujos. Relámpagos se adhieren a mi espíritu y los laberintos brotan del alcohol en una botella verde.

 

 

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