Me ensombrezco

En la desnudez de cometas y dunas,

Me deshueso

En la calavera de la tumba.

Me desahucio

en los cuernos de plata del cielo.

 

Es la risa

Quien me lleva a la sombra,

Al rincón de aluminio

Donde relampagueo,

Sudo, galopo y fluye mi lengua…

 

Mis demonios se ensucian de sangre y oro,

Se incendian en la llama violeta de mi ojo;

Y se vuelven la luz de las entrañas,

Sima de mis miserias,

La voz de la belleza

Dándome la valentía

Inherente a mi alma;

El mago contempla al demonio,

Y sólo ríe.

 

Texto incluido en Coffee Shop Amsterdam, Ed. Letras Vivas, 2011.

 

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