Todos hemos volado de vez en cuando con las alas rotas, aligeramos la carga, y no permitimos que los fantasmas dirijan el curso de nuestras vidas, no todas las rutas son seguras, ni todos los espejos son un paraíso.

En medio del ir y venir, la Virgen Madre llora….

-Usted ya no está solo, piense en su familia, cuide a sus hijos, trabaje por los derechos de los niños; No valoras la imprudencia, tus hijos son prisioneros-.

Volar con las alas rotas, está claro, pero sin rumbo, agrava la situación, es peor perder la salud mental de los infantes, no desaparece, en todo adquiere un nuevo aliento.

Con la transformación eres merecedor de unas nuevas alas, no es adecuado quedarse inactivo, evita consumirte en la tristeza, la pena y la desilusión.

No permitas que una tristeza momentánea se convierta en frustración, ya que cuando esta se incuba, fácilmente eres vulnerable a la depresión, desconfianza en sí mismo, crítica autodestructiva, y abandono de los sueños.

Si un niño es un prisionero, destruyes su esperanza, el terror continuo de ser abandonado reaparecerá.

No agotes la belleza de tu vida, eres privilegiado, otros no tienen los tesoros que tienes.

La Virgen Madre llora, sus hijos están prisioneros, todavía no sabes las consecuencias que traerán a los bebés.

 

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