Si partimos del concepto de arquetipo como un modelo de patrones de los cuales se derivan ideas o elementos físicos o simbólicos. Esta mujer pacifica es inalterable y emocionalmente estable. La mujer pacifica siempre se adapta y calla. Jamás sale corriendo ante el menor conflicto o pelea. Es un remanso de calma  al que acudir cuando hay conflictos intensos. No le gusta sentir odio, tensiones, disgustos o cualquier emoción negativa e incómoda. Muchas veces manipula su sensación de tranquilidad hasta convertirla en una fantasía. Ella quiere vivir en paz. Le encanta pasar inadvertida, por lo tanto siempre anda de bajo perfil. Ella no grita. Ella no discute. Ella muchas veces no opina nada.

El Arquetipo de Doña Paz

El Arquetipo de Doña Paz

Doña “Paz y Amor” no quiere cambiar el curso de los acontecimientos y le encanta observarlos desde lejos. Siempre se conforma con la vida que lleva. Jamás ve una razón para hacer cambios a nivel personal, familiar o laboral. Se podría afirmar que es una optimista irremediable. Sin embargo, a pesar de sus intenciones inocentes, las personas cargadas de problemas sin solución se le pegan como un chicle en el zapato.

En ocasiones asume el mundo desde una perspectiva algo infantil. Sus actitudes muchas veces encierran negación. Ella no se detiene a pensar que es bueno pelear de vez en cuando. Su personalidad  la mayoría de las veces es inexpresiva, desinteresada, pasiva y parsimoniosa.  Parece estar rumiando todos los aspectos idílicos del acontecer diario. En ocasiones es olvidadiza, indiferente y descuidada.

  • No hay forma de que ella tome la iniciativa. Si le preguntas si prefiere ir a cenar a un restaurante, ir al cine o quedarse en casa, ella contesta: “Me da igual, no lo sé”. Es desesperante. Ella levanta una ceja y te dice: “Lo que tú digas”. Luego se refugia en un silencio profundo. Así premia ella. Se parece a la Reina de Saba. Y en medio de la conversación se mira cuidadosamente las manos supervisando la pintura de sus uñas.

Ella a penas piensa en sí misma. Solamente busca las buenas cualidades de la gente que conoce y se identifica plenamente con ellas. Decide que su clima de tranquilidad es más importante que ninguna otra cosa en el mundo. Así que siempre hace todo lo posible por no alterarse por nadie ni por nada. Y espera que los problemas se resuelvan solamente con la gracia de Dios Todopoderoso. Ella cree fervientemente en los milagros. A pesar de que actúa con las mejores intenciones del mundo todo le resbala. Doña Paz aspira que todas las personas que le resuelvan la vida, desde lo económico hasta en los aspectos más irrelevantes. Es dependiente el 1000%. Además, tiene una fuerte necesidad de relacionarse con personas enérgicas que piensen y resuelvan todo por ella.

Doña Paz puede llegar a ser un camaleón social que refleja múltiples colores que no son suyos. Se convierte en la ciudadana ejemplar que bajo ningún concepto da el más mínimo motivo para ser criticada. Aunque su exagerado sosiego puede poner los nervios de punta a todos los que se encuentran en su ámbito familiar y laboral. Muchas veces logra enfurecer a quienes conviven con ella por su obstinada e ineficaz forma de negar la realidad. Es desesperante. No toma decisiones de ningún tipo. Se adapta siempre a lo que tú digas, dispongas y organices. Solo se mueve según los deseos ajenos. Habla en boca de los otros.

El Arquetipo de Doña Paz

El Arquetipo de Doña Paz

Definitivamente, adora que la llamen “buena gente”. Se doblega ante las opiniones de terceros con tal de mantener su tranquilidad. La gente complicada y tóxica sabe que esta dama siempre tendrá los oídos dispuestos a escuchar y dejará su boca cerrada. Ella puede hacer un análisis de la realidad para ver de qué forma puede vivir en paz. Ella es y será la amiga  a la que se puede llamar a cualquier hora por teléfono. Añora desde lo más profundo de su corazón que las jornadas diarias sean placenteras y transcurran en forma plácida. Doña Paz le gusta esconder los problemas debajo de la alfombra.  Y tiende a minimizar todos los aspectos negativos de una persona querida como de una situación mala.

La mujer pacífica es y será siempre ultra conservadora. Y lamentablemente, es muy reacia a introducir cambios de cualquier tipo en su personalidad, en su hogar, en su vida o en la vida de sus hijos. La mujer pacífica baja las persianas interiores ante lo que no quiere ver ni oír. Prefiere que todos los acontecimientos pasen de lado o se queden flotando en el cielo. Ella reprime fuertemente sus deseos rompiendo el contacto con la gente que le rodea. Y se refugia  en las utopías que su poderosa imaginación construye.

Lo que más ambiciona en la vida la mujer “Paz y Amor” es ignorar todos los aspectos de su mundo cotidiano que le provocan preocupación y tensión. Muchas veces las personas que están a su alrededor olvidan su nombre y se refieren a ella como la señora del segundo piso, la hermana de mengano, la prima de ella, o la secretaria de la oficina aquella o cualquier fórmula genérica e impersonal para referirse a ella.

La mujer pacifica sueña despierta con un paseo por un prado o una caminata a la orilla del mar. Naturalmente, estas imágenes idílicas son su refugio y no está dispuesta por nada del mundo a renunciar a ellas. Ella aspira con mucha seguridad que todas las tormentas pasen de largo sin recibir la más mínima salpicadura. Anestesia sus impulsos agresivos e ignora totalmente su existencia.

No resiste nada que le resulte incomodo, desde las noticias hasta la ropa y los tacones. Esta mujer arquetipal contempla los problemas como quien ve llover. Mira con inocencia el aguacero torrencial desde su ventana. Jamás saldría a la calle a mojarse. Le encanta sentirse segura dentro de su nido. Y si te apareces en su casa mojada y chorreando agua, ella te dirá tranquilamente: “¿Por qué hay personas que les gusta mojarse con la lluvia? A dentro de la casa se está mucho mejor”.

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