Creo en Lady Di que murió el día en que nací.

Creo en el poder de Dios y no en la reencarnación.

Creo en los poetas, los niños y sus miradas.

Creo que el último asiento de la fila es el mejor pues… veo todo el panorama.

Creo que el chocolate y el helado son los mejores inventos del mundo.

Creo en el vuelo del colibrí y las gaviotas.

Además, creo en todo lo que dicen los loros y las guacamayas.

Creo en la literatura ya que odio los discursos a plena voz.

Creo en los colores y en la fotografía

y que el mejor olor del mundo es el del pan recién horneado.

Creo en los osos de peluche.

Creo en la magia de narrar cuentos.

Creo en la moda de Carolina Herrera.

Creo en la Luna y los mapas del Cielo.

Y sobre todo creo en mi capacidad de empezar de nuevo.

También, creo que hay palabras que se las lleva el viento.

Creo en el amor de mis padres y el hogar que me dieron.

Creo en la mitología y en las historias de piratas.

Creo en run-run de los chismes y los chistes.

Creo en la risa. Creo en los libros, Internet y las bibliotecas.

Creo en Mafalda y que la «Nimbus 2000» es la mejor escoba.

Creo en el Arte.

Creo en los besos y los abrazos.

Creo en los mensajes escritos que llegan a mi teléfono celular…

Y creo que los girasoles que están mi jarrón son felices.

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