Agotado de caminar sin pasos

llega Cuerpo al lugar donde las palomas nunca aletean.

Maniquíes famélicos cabalgan las esquinas.

Un yo se pierde entre la multitud.

El embaucador de sueños vuelve a pisar la acera,

es el calendario quien le avisa

que debe regresar para vestir carteles

adornándose con mentiras exhaladas para poder aspirar

a seguir vegetando sobre su caliente sillón.

 

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