Ciencia y Literatura: una simbiosis. El arte, como medio eficaz de expresión creativa del hombre, ha sido un complemento necesario

Ciencia y Literatura: una simbiosis

Los grandes escritores de todos los tiempos han coincidido en que la literatura es un medio fundamental para lograr llegar lo más cerca posible a la total, libre y explícita expresión del pensamiento y eso representa una búsqueda incansable, a través de sus senderos literarios, de la palabra mágica que les permita construir esa expresión en medio de la armonía más sutil que pudiera conformarse entre pensamiento y acción. Unos pocos han podido establecer la cercanía de ese encuentro mostrando a sus congéneres verdaderas creaciones que, en una simbiosis de equilibrio único, conjugan la belleza de la verdad poética con un uso y significado del lenguaje que alcanza al individuo sobre las distancias y formación cultural que posee, porque no existe nada que esté por encima del canto a la vida, mediante el lenguaje literario. Si bien, el avance evolutivo de la humanidad se ha dado desde el entrecruzamiento de las distintas disciplinas concatenadas de la ciencia, no es menos cierto que, el arte, como medio eficaz de expresión creativa del hombre, ha sido un complemento necesario, porque la relación entre el cuerpo y el espíritu es una mancuerna que debe enlazarse como eslabones armoniosos en su unión, para conformar el mecanismo donde se sustenta el desarrollo de la especie. El artista aporta toda su creatividad acerca de la belleza del entorno, pero también debe mantener una línea de alerta constante por el mundo y sus ambientes maromeros, y por los cambios dramáticos que la civilización ha provocado de manera exponencial con el alcance tecnológico de la ciencia aplicada que ha logrado alcanzar en el girar de nuestro hogar planetario.

Yo, que he transitado por ambos medios, salvando las inmensas distancias, y ubicado en la justa dimensión de mi perfil individual, me he decantado, en este horario vespertino por donde ya camina mi vida, por el arte expresivo del lenguaje literario, sin que deje de reconocer y aun de añorar, mi deambular temprano por los caminos intricados y fascinantes de la ciencia. Ahora, he tomado partido por una narrativa poco menos que testimonial, sin que llegue a ser un dietario literario tampoco, y me he valido de la ligereza del viento creativo para poner en el tapete algunas expresiones o, ¿reflexiones?, poéticas, sin verme atado a una chaqueta envolvente de la libertad y capacidad creativa o a cierta rigidez en la delimitación de las áreas, para decir, en pocas palabras, utilizando la brevedad como faro de luz comunicacional y combinando, por llamarlo de esa forma, puntos de vista de la realidad que me rodea o de lo que creo que me rodea  y, además, expresados a plenitud, hechos de la vida diaria que acogen a todos los integrantes del planeta (animados e inanimados), y que nos mantienen en una acción que por ser cotidiana, nos puede parecer algo común de la propia vida. Es probable que así sea, pero, a veces, es bueno mostrarlos al lector, como eventos que viven y conviven de manera natural en cada uno de nosotros. En uno de mis trabajos literarios, he conformado una serie de relatos donde la relación ciencia y literatura constituye un entrevero, pues, la unidad estructural se desplaza entre ambos procesos para conformar una homogenización de los relatos de tal forma que –aspiro- mantengan un equilibrio entre el conocimiento lógico y razonado de desenvolvimiento de la especie y los eventos naturales y la belleza poética mostrada en una prosa lo suficientemente abierta y armoniosa con el lenguaje y la norma gramatical en su redacción y comprensión. Los he agrupado bajo el título de Voces entrelazadas.

 

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