Te vi como caracola marina, alga y gaviota

Y me hice faro vigilante y muro rompeolas

Para velar tu sueño de sirena en playa solitaria

Y beberme toda el agua que manan tus cocales.

Me hice eco distante de voces de naufragios

Que desde siglos vagan en las crestas de olas

Golpeando los abruptos bordes de los acantilados

Saboreando la sal, con viento de velero.

Y te quedaste anclada, un día del ayer ya lejano

Y yo, como osamenta de un galeón fantasma

Que trae la marea eterna y persistente

En un rumor tenaz y obstinado

Como un pelícano porfiado

(Gaviero de mástil, divisando horizontes)

Día a día camino por la arena para estar contigo.

No sé si esto es como un premio

O si es como un castigo.

 

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