Por fin vamos poniendo las cosas claras y los puntos sobre las íes. Esta excelente noticia me recuerda que aún hay que tener fe en la humanidad y que afortunadamente, las sociedades van, en algunos aspectos, hacia adelante.

La Real Academia de la Lengua, RAE o simplemente, el Diccionario de la Lengua Española DEL, nombre oficial adoptado en 2014, especificará y modificará el significado de la expresión “sexo débil”, adjetivo que ha acompañado a la mujer desde 1790, cuando el autor Leandro Fernández lo usó por primera vez.

Así quedará el cambio

Así pues, “sexo débil” se mencionará como una marca de uso que indicará que se utiliza “con intención despectiva o discriminatoria”.

El término seguirá estando en el diccionario, y solo se matizará su significado, pues su uso está documentado, como recuerda la RAE.

Autores del siglo XVIII, XIX y XX como Espronceda, Gómez de Avellaneda, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas Clarín o Carlos Ruíz Zafón lo han usado en incontables ocasiones.

¿Qué pasa con el sexo masculino?

Pero si hay un “sexo débil” es porque hay un “sexo fuerte”, expresión que también se encuentra en el diccionario y con la que se ha referido al género masculino desde el principio de los tiempos.

La RAE dice que bajo esta expresión aparecerá la indicación de que se usa “en sentido irónico”.

La expresión también ha sido utilizada desde el siglo XVIII por muchos autores como Larra, Feijoo, Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós y Rubén Darío, entre otros.

Esta modificación sale precisamente aprobada en mitad de una campaña lanzada por la organización Change.org en la que se critica a la institución de las letras majo el lema: “RAE: la mujer no es el sexo débil”, tachándola de machista.

Conclusión

Si bien es cierto que hombres y mujeres somos diferentes en infinidad de cosas afortunadamente, no debemos dejar que cuestiones de género nos dividan. Lo importante es que las sociedades avanzan y que este es un gran paso hacia una igualdad más justa en lo que tiene que haber igualdad entre el hombre y la mujer.

 

 

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