Todos hemos pasado algún día por una sombra que nos ha dejado inermes,
un tanto asfixiados.
Te miras al espejo y te encuentras algo descolorido,
un poco inerte.

Escuchas mucho ruido, algo de bullicio y dices: bla, bla, bla.
Luego escuchas unas palabras que te dicen:
Parla, parla, parla.
De pronto, cuando sientes que has perdido la batalla,
llega una luz, un destello,
un anhelo, una alegría, una idea que te motiva.
Ya sea ilusión o fantasía, encuentras un motivo para salir de las cenizas y ¡vuelves de nuevo a la vida!
¡Toma el aliento de vida nuevamente!
Te canta y te dice la vida:
¡Sal de la sombra, sal de ella!
Si ella no se mueve, tú No naciste con ella.
¡Si ya no encontraste el motivo para odiarte, encuentra el motivo para amarte!
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