Autor: Juan Carlos Martín Rojas
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Motitas de algodón de azúcar
Ubiquémonos al principio de la prehistoria, cuando el hombre de alguna manera fue hombre… La Divinidad decidió darle un regalo a esta nueva criatura y simplemente la Tierra fue rodeada, desde el cielo, de “motitas de algodón de azúcar”.
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El hombre pequeño
Una vez hubo un Hombre pequeño; muy pequeño… de alma mínima; con algo de talento, sagaz, inteligente: pero con el defecto de ser pequeño.
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En el Espíritu
En el Espíritu: Dios me protege / su lámpara brilla sobre mi cabeza / a su luz camino en tinieblas / Dios protege mi Casa / el Todopoderoso me acompaña / todos mis hijos y nietos me rodean en la salud y en la abundancia.
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La han dejado sola…
En esta batalla que es la vida… donde hay vencidos y vencedores: sus defensores naturales la han dejado sola, pero ella espera el tiempo, el cumplimiento del tiempo…
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Absoluto eres
…Absoluto eres, Señor: Como la salida del Sol cada mañana. Absoluto eres, Señor: Como la salida de la Luna cada noche. Absoluto eres, Señor: Como aquel mar inmenso, de galaxias y constelaciones que has creado para nosotros.
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Dios en su Templo
Porque Dios tomó una decisión: Amar… hasta agotarlo todo… hasta absolutamente demostrarlo…aunque no lo necesite… (demostrarlo).
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Miradas Herméticas…
…Hay quien piensa que la mirada es el espejo del Alma… Hay quien piensa que cuando dos personas se ven fijamente… los inconscientes de ellos se comunican…
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Misterio
…Una vez hubo un misterio originario, entonces todo era perfecto, solamente existía el misterio y su poder, y el misterio coexistía solo consigo mismo, quizá el propio misterio desconocía de dónde había aparecido, esto era misterio…