Caminan por ahí, camuflados entre el resto de la gente. Exteriormente no se diferencian, son como cualquier otro ciudadano, pero cuidado. Muchos de vuestros amigos, parejas, vecinos, y compañeros de trabajo pueden albergar en su interior a un abyecto vicioso de las palabras impresas que a duras penas se contienen en su textual pulsión.
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