Etiqueta: cuento
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El gato viejo – Final
Lámpara desvió la mirada sin amabilidad, la mujer no sabía disimular sus emociones, y era evidente que estaba enojada, corrigió: –Vaya… una joven no debería desbordar tal curiosidad, ¿En serio crees que compartiré mi vida privada con esa clase de patanes?
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¿Amor o locura?
Fue un día sorprendente hasta lo inaudito y puedo asegurarles que he vivido días sorprendentes. Me llamo Inocencia Delgado, aunque esto poco importa, lo que sí importa es que aquella mañana no me despertó el sonido irritante del despertador espantando a Morfeo.
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La ira
Xabier, no tenía ninguna duda de que el causante de su rabia estaba allí. Observaba la planta veinticuatro sentado en un banco de la plazoleta que había frente al rascacielos.
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Una caída tonta
Aquella calurosa mañana de agosto, Camilo abrió la puerta de la cocina, su mujer estaba apoyada en el fregadero mirando por la ventana. Sus ojos se perdían en la selva de edificios que apenas dejaban ver el cielo. A su lado el vapor que salía de la cafetera invadía hasta el último rincón.
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¿Quién lleva el peso del éxito de un libro? La historia o los personajes
Una buena historia siempre tiene un significado que trasciende su argumento. Una idea que late por debajo, que no se deja ver, pero que sin lugar a duda toca al lector y lo lleva a reescribir su propia vivencia. Los hechos que componen la acción se deben proyectar más allá.
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La seducción del cuento
Un cuento no es una simple historia corta, y nunca nace del capricho de una idea fugaz. Necesita de un escenario y de toda una estructura detrás de cada personaje sin importar en qué esté inspirado.
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Mayo, un mal de amor
Sara esperaba. Lo esperaba a él. Al dueño de las mariposas de su estómago, al causante del temblor de sus manos. Solo con pensar en Jorge, su rostro resplandecía.
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Empezar de cero
El dejó de escribir, el martilleo de la vieja Olivetti, le estaba levantando dolor de cabeza. Alzó la vista y vió un montón de papeles desperdigados. Los mundos y las vidas que había ido inventando en la ficción tomando por asalto la mesa en la que estaba trabajando.
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El canto de las dunas
La inmensidad nos engulló. El silencio nos hacía daño en los oídos. Concentrados en el caminar cadencioso de nuestros dromedarios, escuchamos a lo lejos el canto de las dunas que pronunciaban nuestros nombres. Nos sentimos tan pequeños y tan grandes como el Djinn de una lámpara maravillosa. La arena danzaba, mientras el sol se acurrucaba…
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El pueblo de humo y espejos
Érase un pueblo que, en su momento de gloria, había sido tan próspero que gentes de todas partes se habían trasladado allí. Pero hacía ya demasiado tiempo de aquellos días. Ya mucho antes de la crisis económica que azotaba al mundo, este pueblo estaba muriendo, aunque sus habitantes no lo veían… O quizá no lo…