Etiqueta: poema

  • Amor en Poesía

    Amor en Poesía

    Sería noche cargada de estrellas iluminado de verdes luceros cantaría canciones de luna disuelto sobre los luceros.

  • Alma Desnuda

    Alma Desnuda

    Poco a poco cayeron las murallas rondantes de esta larga vida hasta quedar desnuda el alma enfrentada a la realidad naciente.

  • La mesa

    La mesa

    La mesa está vacía en lo alto de las montañas. Soledad pordiosera silencio asesino cavador de sepulcros entre cruces anónimas.

  • Camino Solitario

    Camino Solitario

    Allá va el hombre solitario bajando por la rivera del río cree haber bajado de la luna sueña con ser polvo de estrellas   El amor le jugó a la inversa tirando unas cartas obscuras encubiertas bajo el sol y los astros condenándolo a vivir sin clemencia   Camina sin tregua el hombre solitario carga…

  • Candombe de cacerolas

    Candombe de cacerolas

    «…Si algún día venís al barrio, no te sorprendas al verme acorralado entre flores carnívoras y aguas estancadas…» un texto estremecedor y directo.

  • Hoy no es un día gris

    Hoy no es un día gris

    Alicia, se despertaba siempre muy temprano. Dejaba su cama y se dirigía hacia la ventana, al abrirla repetía siempre la misma frase. «Hoy no es un día gris». Con los ojos cerrados imaginaba un tono diciendo «hoy pintaré con…».

  • Derrámome en la lengua

    Derrámome en la lengua

    Derrámome en la lengua y alago la voz de furias y sollozos que el papel cristaliza en esperanza de unidad y armonía. Un hermoso poema de Roldán Roldán.

  • Amigo Lejano

    Amigo Lejano

    Amigo lejano que recoges mis palabras, amigo sin nombre que acoges mi palpitar. Poema del escritor Roldán Roldán.

  • Hubo un momento en que todo fue posible!

    Hubo un momento en que todo fue posible!

    Has pensado qué metas te gustaría cumplir en tu paso por esta vida, ya sea cercanas, lejanas? A quién te gustaría amar? Qué amistad te gustaría conservar? Quién te gustaría ser?

  • La rosa y el jardinero

    La rosa y el jardinero

    Corría el año de 1949, yo estaba cumpliendo los 16. Regresábamos mi padre y yo a nuestra casa en Pachuca, Hgo., México. Recuerdo que acababa de pasar la gran inundación que arrasó con media ciudad, llevándose coches, casas, y a los presos que estaban encerrados en la única cárcel que existía en esta población.