En la casa de Felipe Santillán,
en el centro de Asunción del Paraguay
Hay un cortejo de menudas ratas,
Y todas, todas, metieron la pata.
Van llorando detrás de una carroza
funeraria, llena de lirios y rosas.
Todas de luto y de lujo vestidas
lloran sin tino por cosas perdidas.
Una dice que ha olvidado
en dónde dejó un candado.
Otra dice que ha perdido
los volados del vestido.
Y llora a moco tendido.
Otra, que está preocupada
Porque olvidó en la nevera
El reloj y una almohada.
La más grande asegura que no sabe
Por qué es que llora tan, tan suave.
En el centro de Asunción del Paraguay
pasan cosas que no tienen que pasar.
Quince ratas como viudas van llorando
¡A un Gato que andaba acechando!
Quince viudas lamentando que se ha muerto
Alguien que las usaba como almuerzo.
Nadie sabe bien qué pasa ni qué hay
En el centro de Asunción del Paraguay.

