Quince soles sucios en la esquina de la cuadra
confundidos en edades, se difusan en cristales opacos
algunas manos vencidas de solidaridad gastada
asoman por las ventanillas, espadachines simuladores
del metal, mimos e inútiles
las heridas de hambre y miseria
en golpes eternos, nunca sanan, nunca sanarán
gusanos corruptos, avaros e idiotas
han infectado la inocencia de los ángeles
quién pagará por estas flores quemadas
que no fueron pimpollos
y ni siquiera serán secas flores de cementerio
no hay patios, no hay malvones, no hay risas
y los cuasi inexistentes ángeles están manchados
en lamentables pinturas de siglos sin color
tù que caminas con la frente enhiesta
tus primeros brotes desangran de ausencia
el camino evade el tiempo que alcanzás
a saber de la gota de rocío primogénita
que una cadencia rítmica clama
vos, poeta sublime universal de universales
conmueves reverente, mi burda alma
en rescoldos de palabras que nunca serán mías
desnudo en llanto mis incapacidades vanas
exterminan al único ángel de la mentira
que se encontraba dormitando

