Duerme bajo el sol de verano
con una calma eterna
la noche cobijó su morada
y le dijo adiós por la mañana.

Solitaria , errante y entristecida
vagando por las calles y caminos
recorría miradas  día a día
tratando de encontrar a quien ya no estaba.

Y nuevamente volvía a ese lugar
lleno de sirenas , luces y voces angustiadas
y se sentaba a esperar una mano
que la devolviera a su casa.

y pasaron muchos años
casi una vida , llorando su ausencia
hasta que al final, cansada y con mucho dolor a cuestas
su cuerpo se rindió , en una mañana desierta.

Cuánto amor, cuánta fidelidad eterna
que al final de tanto esperar
su alma se unió al de su dueña.