Creyó haber divisado aquel espacio

donde todo podía explicarse sin miedos

donde los fantasmas nunca más perseguirían caricias

vestidos con ropas de payasos dudosos

Donde no importarían pretéritos ni pasados

porque sólo los presentes

tendrían carta de presentación adecuada

Se olvidó que las estrellas, no siempre traspasan con luces

las nubes de tormenta

De que llueve y truena en primavera

de que la luna no sale a caminar todas las noches

con su sonrisa pirata, de que a veces el mar oculta

mareas que matan y traicionan

Presintió que la palabra podía ser insuficiente

para exorcizar distancias, que los dioses cotidianos

no osarían hacer revoluciones pendientes

cuando los sueños estaban ya tan cerca de proyectos

con plazos y cadencias

Que simplemente la verdad sería capaz de ventear misterios

y parapetar realidades dolorosas detrás de huecos sin salida

Balbuceó que la evidencia puede arrastrar heridas

tan profundas como sismas y tan antiguas como lanzas

de tótenes inciertos

Que hay besos que duelen, y sonrisas que confunden y engañan

que el cariño casi siempre es impuro

y va cargado de presagios e intereses

Que no hay filtros eficaces para ilusionar desencantos

decidió seguir jugando a la ruleta rusa

y apostar en todas las jugadas

 

 

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