A la mañana siguiente me desperté tarde, serían las 13:00 horas del mediodía, me vi obligado a aplazar las gestiones previstas para ese día, el calor y el esfuerzo de escribir desencadenó un cansancio considerable, como cuando te encuentras alicaído físicamente, cuando me desperté, Mar mi esposa, me dijo con voz preocupada: “¿has visto la costra que tienes en el codo?”, yo le contesté aturdido y cansado: “no, no sabía que la tuviera,” aparté las sábanas de mi cama y me percaté de que las sábanas estaban manchadas de sangre seca, sin lugar a dudas de esa misma noche. Revisando mi anatomía observé una pequeña costra en mi codo derecho a modo de vacuna circular que aún no estaba del todo cicatrizada, y al rozar con la sábana y colcha dejó unas muestras de sangre seca.

Pensé: cuándo y cómo pude hacerme ese tipo de herida en el codo y por más que intenté recordar, fue en vano, no recordaba, algo extraño, puesto que cualquier herida que me hago suelo darme cuenta en el momento o inmediatamente después, como ha ocurrido en otras ocasiones, lo que me hizo pensar que pudieran haber sido ellos y que lo que pasara después del aturdimiento y la luz cegadora, pudiera fácilmente haber sufrido una abducción y no recordar nada de lo sucedido, todo ello provocado más que a propósito por los visitantes del espacio.

Lo cual me hizo replantearme una serie de divagaciones un tanto fantasiosas, pero no por ese motivo eran descabelladas y ni mucho menos descartarlas como imposibles sino todo lo contrario, deberían de tenerse muy en cuenta.

Sea como fuera todo quedara como un misterio entre lo acontecido y mi persona se que será algo que siempre me acompañará durante toda mi vida y que acabara el día en que mi alma abandone este mundo.

El día siguiente estuvo acompañado de dos sensaciones, una de confusión en mi cerebro, intentando asimilar qué fue lo que me ocurrió, pero al pensar del esfuerzo mental por intentar aclararlo ocurría todo lo contrario, era como una pelota que rebota en la pared y vuelve, y al volverla a lanzar de nuevo volviera ha rebotar volviendo repetidamente y continuamente una y otra vez como un efecto bumerán.

Algo así como un plano cuántico que se repite una y otra vez sin dar una solución o respuesta. Y la segunda sensación y no me pregunten como lo se, porque hay cosas que conoces y no sabes como pero son como las piensas y era nada más y nada menos que había tenido una abducción y había estado con ellos y dicha conclusión había provocado una euforia y estado de ánimo a plena potencia.

Al llegar la noche suelo dar un paseo por el parque cercano a casa, mi interés era intentar ver de nuevo a esa luz blanca en el cielo nocturno.

Fue bajar de casa encaminarme hacia el parque y algo me decía innatamente que estaba encima de mí, así que alce la mirada hacia las estrellas y allí estaba ingrávida suspendida en el cielo nocturno.

Desde aquel día veo a esta luz en cualquier época del año, exceptuando los días nubosos. Durante el solsticio de verano la posición en el cielo nocturno varía pese a que siempre se encuentra en situación Júpiter, en otras palabras que todo podría indicar que se tratase de Júpiter, pero antes nunca vi a Júpiter en su posición visualmente y desde mi encuentro si, por consiguiente era obvio que no se trataba de Júpiter si no de la luz que me abordo, ahora bien en el plano estelar aparece esa situación que ocupa la luz misteriosa como Júpiter.

En otras palabras donde figura Júpiter en el plano estelar antes del contacto nunca vi que existiera nada en el cielo, soy más que aficionado a la astronomía, y los planetas de nuestra Vía Láctea no se ven con facilidad y mucho menos con una luz tan potente y grande y después de mi contacto aparece la luz misteriosa pero en el plano estelar figura Júpiter, pensé de inmediato que los tripulantes de la nave espacial habían optado por colocarse en posición Júpiter para no levantar sospechas y que en la tierra pensáramos que se trata de Júpiter.

Estas dos observaciones correlativas, es decir la primera desde el atardecer ya se puede observar brillando en el cielo antes de caer la noche como el único punto que brilla con luz propia ocurre al principio de la primavera hasta poco después de la entrada del otoño, apareciendo en situación Venus al amanecer y ocultándose por el horizonte al suroeste sobre la media noche, para aparecer sobre las 3:00 madrugada en posición Júpiter y ocultándose al alba, así hasta mediados de otoño, durante el invierno en situación Venus no se detecta ni la luz en su posición ni al planeta con su mismo nombre, hasta el inicio de la primavera que vuelve a acontecer lo narrado anteriormente.

En el mapa astronómico digital aparece en esa posición la misma luz con la que tuve la experiencia, también en diferente franja horaria que transcurre desde el atardecer hasta la media noche divisó esa misma luz en posición Venus. Durante el equinoccio Pareciese que desde que se acercaron a mi, siguieran algún patrón de seguimiento de mi persona, sin saber bien el motivo que les mueve en dicho comportamiento, aunque me temo saber el motivo pero quizás les resulte más que fantasioso. La razón puede ser simple el ser humano atesora energía algunos mas otros menos dependiendo del intelecto y del cerebro de cada sujeto y algunos gastamos una talla más elevada que otros y ellos, los visitantes del espacio saben quién es quién entre los terráqueos.

Ese verano del 2011 paso dejando la entrada al invierno, un invierno que estuve viendo a nuestra particular luz blanca en el cielo nocturno, exceptuando noches encapotadas de nubes de tormenta.

En el verano del 2012, iba a acontecer una serie de descubrimientos reveladores en torno a lo sucedido aquella noche de julio del año pasado.

Fue un verano que para si lo quisieran astrónomos, estudiosos e eruditos del tema ovni, resulta que desde mediados de mayo en España, y más en concreto en Madrid el verano comienza en estas fechas con unas noches de calor muy apetecibles para realizar actividades al aire libre.

Mi actividad no fue otra que estudiar este fenómeno y de paso constatar si mi experiencia fue un caso aislado o alguna otra experiencia pudiera corroborar lo que aconteció el año anterior.

Estuve todo el verano estudiando este conflicto, un conflicto que se fue desgranando a pinceladas como un pintor con su obra hasta acabarla, cada noche que pasaba en el parque en mi particular centro de observaciones, divisaba tránsito a gran altura de luces blancas (en un primer momento determiné que pudiera tratarse de asteroides en tránsito o incluso satélites pero lo descarté enseguida por lo que a continuación relato), estas luces aumentaban y disminuían de intensidad como una bombilla de ahorro energético que puedes aumentar o disminuir su luz.

Durante los meses de finales de mayo, junio, julio, agosto y primeros de septiembre…

Pude localizar más de un centenar de luces extrañas inmóviles, o con breves movimientos cortos en el espacio, también en tránsito, de ese centenar unas veinticinco claramente eran naves espaciales, luces blancas que bajan en picado para abortar la maniobra y descender hacia el interior del universo, venían hacia mi dirección donde me encontraba, (si ya se, van a pensar que como puedo saber que venían hacia mí, hay cuestiones que no sabes como pero son como las piensas), pienso que abortaban la maniobra de aproximación viendo que mi actitud de miedo, recelo, desconfianza no era la deseada por ellos, motivo por el cual la primera vez sí se acercaron lo suficiente a mi, aquel día del contacto estaba predispuesto a ello no guardaba recelo, ni miedo fue inesperado.

“¿Es como cuando quieres hacer algo naturalmente pero no te sale aunque lo intentes cientos de veces, entienden? “

También observé tráfico en movimiento de luces blancas potentes que disminuían y aumentaban su intensidad a poca altitud (calculo unos 2.000 metros aproximadamente, suelo calcularlo bien por la comparación con el tráfico de aviones comerciales, he trabajado en un aeropuerto y calculo muy bien las distancias en el aire). Estas luces blancas son insonoras y su característica en relación a otras aeronaves conocidas es que disminuyen su intensidad de luz hasta apagarse y vuelven paulatinamente ha aumentar la intensidad de la luz describiendo parábolas en el cielo hasta perderse, en fin un espectáculo de privilegiados.

Me sentí un privilegiado de entre todos los seres humanos del planeta que me estuviera sucediendo a mi ¿por qué?

Ese porque es lo que estuve intentando escudriñar en mi cerebro sin conseguir una respuesta lógica ante algo tan maravilloso como increíble.

¿Tan especial soy como ser humano? Siempre he sabido que tenía algo especial.
Pero esta vez me he descubierto y se realmente quién soy…

Pensé: nadie me va a creer algo así,y si lo cuento tendré que seleccionar muy bien a quién contárselo.

He de confesar que siempre quise ver estas luces blancas de otro mundo, pero hasta el punto de sucederme lo que me ocurrió, no lo habría imaginado ni en el mejor de mis sueños…

Si algo lo deseas con todas tus fuerzas ocurre…

Y desde el punto de vista de mi experiencia

Les puedo asegurar que así fue.

 

Sigue leyendo a Gerardo Moreno