Hace más de siete meses que dejó su puesto como Embajadora en México Roberta Steinfeld Jacobson, indudablemente una de las mejores representantes diplomáticas que hemos tenido en el país en tiempos actuales, desde entonces, no se ha ocupado el despacho principal de Paseo de la Reforma 305 en la Ciudad Capital, sin embargo, el gobierno norteamericano ya ha solicitado el plácet para Edward Earl Whitacre Jr.

 

El nominado es uno de los amigos empresarios del Presidente de Estados Unidos, texano nacido en Ennis, muy cerca de Dallas en 1941, estudió ingeniería industrial en la Texas Tech University, es un campeón en los negocios internacionales, hasta hace pocos años fue el presidente y director ejecutivo (CEO), de General Motors, pero sus años de mayor cúspide como directivo los paso como máximo dirigente de American Telephone & Telegraph, y de Southwestern Bell Corporation (SBC), fue presidente nacional de los Boy Scouts de su país, los que lo conocen comentan de él, que es duro en el arte de negociar, “dales el infierno”, fue el consejo que dejó a quien lo sustituyó en AT&T, una de sus características principales es que prefiere el contacto personal, a pesar de ser el más alto directivo de importantes empresas de comunicación global, la revista Businessweek publicó que nunca había enviado un correo electrónico, es más, no tuvo computadora en su oficina, hasta después el 2010; de su larga vida como empresario ha recibido diversos honores, como el que a su retiro, el edificio principal del corporativo de AT&T, fue llamado Torre Whitacre, y en su alma mater, la facultad de ingeniería pasó a denominarse en 2008, Edward E. Whitacre Jr. College of Engineering.

 

En el ámbito de las relaciones diplomáticas de México y Estados Unidos, no es el primer empresario que viene a hacerse cargo de la Embajada de su país, ya en la década de los ochenta del siglo pasado, Charles J. Pilliod Jr., estuvo al mando, tocándole en suerte una época de alto conflicto entre los dos países, provocado por el asesinato de un agente de la Drug Enforcement Administration (DEA), la pasión que México puso en el Grupo Contadora, para evitar la intervención norteamericana en Centroamérica, pero principalmente por la actuación del embajador anterior John Anthony Golenor, quien resultó ser un gaznápiro.

Hoy en día la relación entre los dos países no se acerca ni mucho a la algidez que había en 1986, sin embargo, las cosas no están sencillas el abanico de problemáticas y temas a resolver son muchos, comenzando por la personalidad de los dos presidentes, y entre otros asuntos destacan; el tema migratorio, comercial, de narcotráfico y la visón absolutamente diferentes del modelo económico que tienen ambas naciones, todo ello nos permite vaticinar un choque frontal, el cual será un hecho; por ello es que la labor de los Embajadores, sea fundamental para mantener un equilibrio y moderación que permitan la buena marcha de una relación de alta tensión.

 

Como en ningún otro ámbito de la política, que ya es mucho decir, en la gestión diplomática, los mensajes a través de nombramientos de personas, las actitudes, las precedencias, los gestos, son cosas que se deben de tomar en cuenta, como decían los clásicos, se debe de leer entre líneas.

 

Con el nombramiento de Edward Whitacre, hay diversos indicios, primero que nada Donald John Trump hace evidente su malestar con Enrique Peña Nieto, y da la bienvenida al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al dejar de ignorar el vacío en una de sus Embajadas principales y si bien desde hace siete meses no había Embajador, el actual mandatario norteamericano, es la primera vez que nombra al representante en México; envía un amigo personal, cercano a él; en apariencia es un personaje que puede lograr el consenso en el Senado para una ratificación suave, sin los contratiempos que podría generar un político republicano de cepa; si bien no tiene experiencia diplomática, es un experto en la negociación económica-comercial, promotor incansable de la libre empresa y comercio, recuérdese que aún falta que los tres países ratifiquen en sus respectivos Congresos el recientemente firmado Tratado de Libre Comercio; el próximo Embajador es amigo personal y fue socio de Carlos Slim Helú, lo cual indudablemente siempre será un plus.

 

La primer ficha jugada por el gobierno mexicano, fue el nombramiento de Jesús Seade Kuri, como subsecretario para América del Norte, quien será su téte á téte, un astuto negociador comercial de México con vasta experiencia, que estuvo en 1986 en el equipo que negoció el ingresó al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), además fue el encargado de representar al presidente electo en la etapa final de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio con Canadá y EEUU, de hecho off the récord, se dice que fue quien destrabó los punto álgidos que estaban pendientes.

 

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame