Entre mis sueños no comprendo

no encuentro respuesta ni una voz que me indique

ni una boca que ria de mi pensar o cualquier payaso

que tan solo insinúe, si al tercer día resucité

o melancólicamente me reencarné

en un demonio agitado, sin tregua extenuado

dentro mío, yo dentro de él o juntos

flotando impalpables seres, uno dos o tres

lo comí groseramente y me arde el alma

ya sin corazón me faltan las flores amarillas

las deseo y busco a los culpables ineludibles seres

encapuchados huyeron con ellas y mis poemas no escritos aún

limitaron mi arte oculto, en las suelas gastadas de mis zapatos

de corretear mujeres entregadas al arte inconsumible

pero existente a pesar de todos y de todo

lejos de la mirada y menos aún de la estima

de algún dios equivocado hacedor de jarrones vacíos

…quién dice esa tercera persona de este singular

momento inconcluso, inocultable desvarío mental

de mi sueño madrugador, mísero centro del sistema

y me queman los ojos de heridas antiguas

pero me elevé vertical, parado, inepto, insensible

solitario en un invierno, con mi ropa desintegrada al sol

rachas de viento violento del pensamiento

dentro de mi desmemoria

se hizo hueco pozo vacío, muy negro

abismo de mis flores amarillas de sol ocultado adrede

entre los pájaros verdes que nunca tuve ni tendría

entre mis jaulas llenas de hombres observados

soberbiamente por los animales que me ocupan

veo a mi diablo pálido, obsecuente, nervioso, dubitativo

quemando mis papeles blancos para que nunca los escriba

hoy lo veo temeroso con pánico ineludible

hoy el diablo es mi alfombra de pelo negro muy tupido

donde me recuesto, escupo sus alas de tiempo

muerto Behemot de cenizas

y mi bilis rellena su boca abierta al estupor de lo increíble

nunca ideó que alguien de peor calaña

lo invada gratuitamente, regada su alma

por mis flores amarillas.

 

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